miércoles, 10 de enero de 2018

El Consumo de Lácteos y sus derivados. ¿Saludable o Veneno para nuestro cuerpo?



El Consumo de Lácteos y sus derivados.

¿Saludable o Veneno para nuestro cuerpo?



Mucho se ha hablado durante años sobre los beneficios de consumir Lácteos y sus derivados. La excusa principal, es que la ingesta de Lácteos es necesaria para la obtención del calcio que requiere nuestro cuerpo físico. Al contrario de lo que se piensa, la afirmación anterior no es cierta. La razón, es porque la leche contiene una proteína (caseína) que impide que podamos absorber el calcio que posee. Dicho en palabras sencillas, cuando consumimos proteínas animales, el PH de la sangre se vuelve más ácido; produciendo la repuesta de nuestro organismo, de extraer parte del calcio que tenemos en los huesos para poder neutralizar la acidez. Como dato informativo, nuestro cuerpo debe mantener un PH que oscile entre 7,35 a 7,45, que es considerado alcalino, pues por debajo de 7 nuestro cuerpo está ácido y los riesgos de contraer una enfermedad por ejemplo como el cáncer aumentarían. Ahora bien, es importante entender que significa el PH de nuestro cuerpo. Este viene a ser el nivel de acidez y alcalinidad que los fluidos corporales (orina, saliva, sangre) de nuestro cuerpo mantienen en un momento dado. Nuestro organismo está diseñado para mantener el balance de PH de nuestro cuerpo, a través de la respiración, riñones y alimentación, lo cual es fundamental para el buen funcionamiento de nuestros órganos. Dicho de otra manera, existe una frontera entre la acidez y la alcalinidad de nuestro cuerpo físico, por encima de 7 de PH es considerado alcalino y por debajo de 7 de PH es acido.
De acuerdo a la investigación del Dr. Willam Ellis, ex presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, se logró evidenciar que la ingesta de 3 a 5 vasos de leche diarios; disminuyen los niveles de calcio en la sangre y aumentan los niveles de acidez en el organismo, que este trata de compensar liberando minerales alcalinos. Por lo tanto, el consumo de Lácteos y sus derivados acidifica nuestro cuerpo físico; que no es un medio idóneo para que nuestros huesos crezcan fuertes y sanos, pues el PH requerido para ello es de 9.
Como dato curioso la leche de vaca contiene lactosa, posee 3 veces más proteína que la leche humana; y esta, está conformada por una proteína llamada caseína que nuestro cuerpo no la puede eliminar, pudiendo ocasionar en algunas personas alergias, asma y trastornos en su sistema linfático, inmunológico, impidiendo la absorción de nutrientes.
Por otra parte, los productores actuales de leche, con la finalidad de que las vacas produzcan mayor cantidad de ella, inyectan hormonas para el crecimiento bovino. La cual provoca el incremento de la hormona “factor insulínico”, que se pasa a la leche e incrementa las posibilidades de contraer cáncer.
Como recomendación final, mi sugerencia es dejar de consumir Lácteos y sus derivados, pues ello trae como consecuencia:
Mejoramiento de la piel, la digestión.
Disminución de los niveles de Colesterol.
Mayor rendimiento energético.
En caso de querer seguir consumiendo Lácteos, sugiero que minimicen los riesgos de enfermedades, consumiendo leche de almendra o soya, o leche sin lactosa o descremada.
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Autor: Dr. José Manuel Rizzo.
Doctor en Medicina Alternativa y Especialista en Salud Mental.
Abogado. Coach Empresarial. 

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